Todas las familias contribuyen a la queserìa de la  colonia.

English version below

Pampa menonita


El frío de La Pampa, duele. Inmensos cardos corren, vuelan, saltan los alambrados. Una estela blanca se desprende del suelo o del cielo. Llueve tierra. Sin descanso. Polimorfas nubes blancas lo envuelven todo, difunden el horizonte, confunden la mirada, olas de claridad inundan la mente. Desolación. Soledad. Aislamiento. Llegar hasta la Colonia Menonita tiene tanto de aventura como de proeza. Las emociones vagan por el espacio sin fin. El camino va preparando la mente. El corazón tiene otros tiempos… Misterio. Contradicción. Los menonitas son simpáticos, una amplia sonrisa les llena la cara, la honestidad se desprende de sus miradas. Están predispuestos a celebrar cada pequeña broma. Me hago la pampeana. Ellos también.

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Vientos gélidos. Anclados, navegamos en el tiempo. La ciudad, distante y extraña. Mientras la noche desemboca en el día me pregunto: ¿Qué es el progreso? ¿En qué momento nos alejamos de lo esencial? ¿Cómo pudo pasarnos algo así?

La Pampa profunda. Dura y terrible como la verdad. Un refugio en la llanura sin recovecos ni escondites. ¡Cómo para no encontrarse en este lugar!

Oscuridad. Transparencia. La suspensión del juicio. El despertar de los sentidos.

El campo me habla, fracaso en cada intento por decodificar su mensaje porque soy una extranjera. Pero el campo, cual si fuera una predestinación, me trata con cariño, sabe que busco algo, aunque no se bien qué. Volver a La Pampa…

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Octavio Paz escribió en un poema que en las encrucijadas se rompe el alma. La ruptura de la noción de tiempo y espacio en relación con el entorno me dejó justo ahí, en la encrucijada, con el alma rota.

La ruptura…

Pero todavía estoy acá y eso aún no lo sé. Ahora no pienso, floto. Todo está tan limpio. Soy el viento, la tierra y el cielo gris. Soy, el porvenir.

Cuatro en total recorremos el paraíso perdido como una esperanza. Todos van en silencio, quisiera yo también pero no puedo. Por eso hablo y hablo, no sea cosa, que se me escape el corazón. (*)

- ¿De Buenos Aires? La semana pasada estuve en Buenos Aires.

- ¿Sí? ¿Y qué te llevó por allá?

- Fui a la Embajada de México a sacar el pasaporte.

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- ¡Uy, las manos! ¿Te duelen?

- Sí, por suerte, ayer ni las sentía.

- Tienen que venir en primavera.

- Eso no sería tan verdadero como esto.

- Claro, hoy es un día bien pampeano.

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-¿Son sillones para una Iglesia?

-Mecedoras, aquellas son las patas.

-¡Qué hermosas! ¿Cuánto salen?

- 2500 las de caldén y 2800 las de roble.

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-¿Cuándo regresan a Buenos Aires?

- Hoy mismo.

La ruptura es una avenida de doble mano.

Ya pasaron días, semanas desde que volví, aunque no estoy segura de haber regresado por completo. Todo resuena todavía, especialmente los niños. No sé si intentar salvarlos, o si en esa suerte de limbo serán ellos, los que intentarán salvarme a mí.

 - ¡Buen viaje!

- ¡Gracias por todo!

- ¿Cómo siguen las manos?

- Bien. Casi, casi.

El frío de La Pampa, duele.

(*)Original de R. Tagore “…querría sentarme silencioso al lado tuyo; pero no me atrevo, no se me vaya a salir el corazón por la boca. Por eso charlo y disparato y me escondo el corazón detrás de mis palabras...”


Julio 2015, Guatraché- Buenos Aires

Serie del día FotoRevista, 14 de marzo 2021


Mennonite Pampa


The cold of La Pampa hurts. Huge thistles run, fly, jump the fences. A white trail comes off the ground or the sky. It rains earth. Without rest. Polymorphous white clouds envelop everything, diffuse the horizon, confuse the gaze, waves of clarity flood the mind. Desolation. Solitude. Isolation. Reaching the Mennonite Colony is as much an adventure as it is a feat. Emotions wander through endless space. The road prepares the mind. The heart has other times... Mystery. Contradiction. The Mennonites are friendly, a wide smile fills their faces, honesty comes out of their looks. They are predisposed to celebrate every little joke. I play the pampeana. So do they.

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Icy winds. Anchored, we sail in time. The city, distant and strange. As night flows into day, I ask myself: What is progress? At what point did we move away from what is essential? How could something like this happen to us?

The deep Pampa. Hard and terrible as the truth. A refuge in the plain without nooks and crannies or hiding places. How not to find oneself in this place!

Darkness. Transparency. The suspension of judgment. The awakening of the senses.

The countryside speaks to me, I fail in every attempt to decode its message because I am a foreigner. But the countryside, as if it were a predestination, treats me with affection, it knows that I am looking for something, although I do not know what. Back to La Pampa...

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Octavio Paz wrote in a poem that at crossroads the soul breaks. The rupture of the notion of time and space in relation to the environment left me right there, at the crossroads, with a broken soul.

The rupture...

But I'm still here and I don't know that yet. Now I don't think, I float. Everything is so clean. I am the wind, the earth and the gray sky. I am the future.

Four in all we walk through the lost paradise like a hope. Everyone goes in silence, I wish I could too but I can't. That's why I talk and talk, I talk and talk. That's why I talk and talk, lest my heart escape. (*)

- From Buenos Aires? Last week I was in Buenos Aires.

- Yes? And what took you there?

- I went to the Mexican Embassy to get my passport.

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- Oh, your hands! Do they hurt?

- Yes, luckily, yesterday I couldn't even feel them.

- They have to come in the spring.

- That wouldn't be as true as this.

- Of course, today is a very pampean day.

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-Are they armchairs for a church?

-Mecedoras, those are the legs.

-How beautiful! How much are they?

- 2500 for the caldén and 2800 for the oak.

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-When are you going back to Buenos Aires? -Today.

- Today.

The rupture is a two-way avenue.

It's been days, weeks since I've been back, although I'm not sure I'm completely back. Everything still resonates, especially the children. I don't know whether to try to save them, or if in that sort of limbo they will be the ones trying to save me.

 - Have a good trip!

- Thanks for everything!

- How are the hands?

- They are fine. Almost, almost.

The cold of La Pampa hurts.

(*)Original by R. Tagore "...I would like to sit silently beside you; but I dare not, lest my heart come out of my mouth. That's why I chatter and shoot my mouth off and hide my heart behind my words..."


July 2015, Guatraché- Buenos Aires

FotoRevista Serie of the Day, March 14, 2021










































 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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